Manejo de información confidencial y propiedad del trabajo.
Sí. Como profesional, debés tratar como confidencial toda la información a la que accedas durante una contratación y utilizarla únicamente para la prestación del servicio acordado.
Esto incluye, entre otros, información comercial, financiera, estratégica, técnica, operativa, datos de clientes, procesos internos y cualquier otro contenido que la empresa no haya hecho público.
Salvo autorización expresa de la empresa o por obligación legal, no podrás divulgar, compartir ni utilizar dicha información para fines distintos a los previstos en la contratación. El deber de confidencialidad podrá mantenerse incluso después de finalizada la relación, de acuerdo con los Términos y Condiciones de Pipol o los acuerdos específicos celebrados entre las partes.
Salvo que las partes acuerden expresamente algo diferente, los entregables desarrollados por el profesional en el marco de una contratación pertenecen a la empresa una vez que hayan sido abonados conforme a las condiciones acordadas.
El profesional conserva la propiedad sobre sus conocimientos, experiencia, metodologías, herramientas y demás recursos preexistentes que no hayan sido desarrollados específicamente para la contratación.
Si el servicio involucra propiedad intelectual, desarrollos tecnológicos, software u otros activos que requieran un tratamiento particular, las partes podrán establecer condiciones específicas antes del inicio de la contratación.